jueves, 12 de mayo de 2011

Invisibilización femenina: separación entre cultura y naturaleza.

Tradicionalmente, la desigualdad de género ha permanecido "invisible", es decir, no ha sido percibido como tal. Se asoció a las mujeres a lo natural,  a la esfera familiar y fundamentalmente, a la función reproductiva, y a los hombres se les vinculó a la cultura. Esto es algo que ha ocurrido de modo transcultural, como nos demuestra Françoise Héritier en Masculino/femenino. El pensamiento de la diferencia. "De Aristóteles a los inuit. La construcción razonada del género". Barcelona: Ariel.

Desde la psicología se ha intentado combatir el error cartesiano de la separación entre naturaleza y cultura, fundamentalmente desde la tesis constructivista, según la cual, la realidad que percibe y comprende el sujeto es fruto de su propia construcción intelectual.

A esta tesis, pensadores como Jean Piaget y Lev Vygotsky dieron un auge definitivo. Para  Piaget, la comprensión del mundo depende  de la estructura mental y de la forma de organización del mismo pensamiento, que ofrece estructuras y formas diferentes según la fase o el estadio evolutivo en el que se encuentre el sujeto. Para él, la mente y el conocimiento del mundo están enlazados de modo inextricable, autoorganizándose y construyéndose mútuamente.  Y para Lev Vygotsky, la experiencia que podemos encontrar en el mundo es el resultado de la actividad y formas de vida que nos han transmitido nuestros antepasados a través de múltiples y ancestrales generaciones. De este modo, el mundo humano tiene una dimensión cultural y es la cultura la que nos impone marcos de comprensión que reflejan formas de relación social.  

La socialización es: " El proceso por cuyo medio la persona humana aprende e interioriza en el transcurso de su vida los elementos socioculturales de su medio ambiente , los integra a las estructuras de su personalidad, bajo la influencia de experiencias y de agentes sociales significativos, y se adapta así al entorno social en cuyo seno debe vivir ". Guy Rocher. "Introducción a la sociología social".

Y será este mundo humano  el que el niño interpretará como el único posible en la llamada socialización primaria. Entonces, de modo imperceptible, irá haciendo suya la concepción cultural sobre el género. En este proceso intervienen de modo activo los que en sociología se ha llamado “los otros significativos”, que son las personas del entorno más cercano al niño, que le aportan las primeras construcciones afectivas y le ayudan a participar en el juego social fomentando su adaptación a la sociedad (en sociología llamada “el otro generalizado”). El niño interiorizará estas enseñanzas como las únicas posibles, por eso son de capital importancia.

La socialización secundaria es aquella en la que el individuo, que ya ha tenido la socialización primaria, interioriza realidades diferentes que no van acompañadas ya de afectividad con el “otro significativo” y supone la integración del adulto en el mundo social.

Por lo tanto, del mismo modo que hemos visto en Héritier, la perspectiva de género está siempre presente en las culturas, vertebra la vida social, sólo que, según mi opinión, antes estaba “invisibilizada” y desde hace décadas es evidente la necesidad de su desarrollo.


Héritier, F. Masculino/femenino. El pensamiento de la diferencia. "De Aristóteles a los inuit. La construcción razonada del género". Barcelona: Ariel.
Françoise Héritier.

Sadurní, M. (2011) La construcció intersubjectiva del coneixement humà. Barcelona: UOC. Págs. 9 a 17).

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